En mi
caso, la pasión por la fotografia se ha transmitido de padre a hijo
y se ha intensificado poco a poco. Tuve mi primera cámara con 11
años... una Kodac instamatic, nada que ver con el Kodac acordeón de
los años 50 que tenía mi padre, y que requería mas conocímientos.
También muy jo-ven tuve la posibilidad de iniciarme en los misterios
de la cámara oscura, naturalmente en blanco y negro, el color solo
se democratizaría alrededor de los años 70. Fué en esa época
cuando compré mi primera verdadera cámara de fotos, una Canon EOS
totalmente manual, todo un lujo.
Posterioremente,
la digitalizacion nos proporcionó su gran lote de ventajas y no me
olvido de mi primera Mavica de Sony.
Con lo
que realmente disfruto es con las fotos de paisajes, y de la
naturaleza en general, con espe-cial dedicacion a los árboles e
insectos; es mi verdadero museo al aire libre, y la fotografia me
ayuda no solo a saber ver, sino también a memorizar lo visto.
Con las
fotografías de paisajes trato de homenajear a las diferentes caras
en las que se nos ofrece nuestro planeta: su vegetación, su luz y
los cambios estacionales, sin olvidarme de militar contra todos los
ataques que amenazan nuestro medio ambiente. La Reserva de la
Biosfera de Urdaibai y sus numerosos ecosistemas me ofrecen la
posibilidad de expresarme continualmente. Cada paisaje tiene su
propio carácter, su propio rostro y plasmarlos lo mejor posible en
imagen es un desafio en el que sin desdeñar para nada el factor
suerte, la planificación y la intuición tambien intervienen. “ No
tomas una fotografia, tu la haces( Ansel Adams)”.
Esta
pasión por la fotografia la he transmitido a mis hijos, que son
mejores que yo, cada uno en un registro diferente , de lo cual me
siento totalmente orgulloso. Hoy soy yo el que aprende de ellos.
Capi